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¿Sabes cómo conseguir tener días llenos de energía en vacaciones?

Asociamos las vacaciones de verano con la luz, el aire libre y el deporte pero son muchas las personas que a pesar del buen tiempo y, precisamente debido a las altas temperaturas, sienten un bajón de energía y vitalidad.

En efecto, el aumento de la temperatura, especialmente si se acompaña de un aumento de la humedad, tiene mucho que ver con el cansancio y la fatiga de los meses cálidos. También influye que cambiamos algunos de nuestros hábitos, lo que comemos y los horarios.

Cómo afecta el calor a nuestro cuerpo

Cuando la temperatura ambiente varía mucho, nuestro organismo activa complejos mecanismos para que nuestra temperatura interior se mantenga a 36-37 grados, independientemente de si en el exterior hay 40 o 43 grados. Uno de estos mecanismos es el sudor, necesario para mantener la temperatura interna, pero que conlleva una pérdida de agua y de oligoelementos que supone un gasto de energía y contribuye a la sensación de cansancio.

Por otra parte, el aumento de temperatura condiciona variaciones en la tensión arterial. Esta es más baja en verano que en los meses fríos y, en algunas personas esta bajada de tensión también se manifiesta con sensación de cansancio.

Qué hacer para combatir el cansancio por el calor

Vale la pena aprovechar que disponemos de más tiempo libre y que los horarios son más flexibles para detenernos a pensar en qué nos puede ayudar a sentirnos mejor.

Estos son algunas recomendaciones para utilizar de manera inteligente estas semanas de descanso y aprovecharlas para recargarte de energía:

  1. La hidratación es básica. Una hidratación insuficiente provoca sentir más cansancio de lo normal. Cuando tu cuerpo no tiene suficiente agua se debilita, tanto física como mentalmente. La sed es la señal de alerta que nos informa de que tenemos un déficit de líquido, por lo que cuando empezamos a sentir sed las células ya han perdido agua, comienzan a contraerse y se transmite un mensaje al cerebro activándose esta sensación. Por eso, es muy importante y necesario beber antes de tener sed.
  2. Desayuna bien. Un desayuno completo ayuda a conseguir los aportes nutricionales óptimos aportando la energía que tu cuerpo necesita para aguantar todo el día. Lo ideal es que tu desayuno contenga fibra, carbohidratos, proteínas y grasas saludables.
  3. Aprovecha el sol y el aire puro. El sol es una gran fuente de energía. La exposición a la luz del sol tiene multitud de beneficios. Uno de ellos es que va a favorecer la síntesis de Vitamina D, importantísima para el organismo, esta vitamina incrementa la absorción de calcio y fósforo en el intestino, protege la musculatura, es cardiosaludable, mejora la función cognitiva, fortalece huesos y dientes y refuerza el sistema inmunológico. Además, los baños de sol también te ayudarán a mejorar el estado de ánimo. Para beneficiarte de ellos deberías exponerte al sol sin protección durante al menos 15 minutos, pero no en las horas centrales del día.
  4. Utiliza ropa ligera y transpirable. En general, la ropa holgada favorece que el organismo elimine con más facilidad el exceso de líquidos, mejorando nuestra salud cardiovascular. En cuanto a las telas, es preferible elegir tejidos como el algodón o el lino que favorecen la transpirabilidad.
  5. Duerme mejor. Mientras dormimos, nuestro cuerpo lleva a cabo funciones fisiológicas imprescindibles para su equilibrio psíquico y físico. Es importante dormir lo justo para no levantarnos cansados y poder rendir y disfrutar en todas nuestras actividades. Se recomienda dormir entre 7 y 9 horas diarias y, aprovechando que estás de vacaciones, ¡no renuncies al momento siesta! Una pequeña siesta de 15-20 minutos te ayudará a descansar tu mente, a relajarte y a mantenerte con energía, alerta y en forma.

Aprovecha las vacaciones para cargarte de energía y mejorar tu salud

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