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¿De quién depende la productividad?

Trabajar mucho no es sinónimo de trabajar bien. Todo lo contrario, trabajar muchas horas puede llegar a perjudicar el rendimiento de una empresa, siendo el rendimiento un factor clave para la competitividad. 

Uno de los objetivos principales de las empresas es aumentar la productividad laboral, por lo que es necesario analizar cuáles son los factores que contribuyen a mejorar los resultados empresariales, más allá de la clásica negociación salarial, promoviendo actitudes que permitan mejorar estos resultados y facilitando un ambiente de trabajo más integrador y más humano.

¿Cómo mejorar la productividad y el rendimiento?

Mejorar la productividad y la competitividad no pasa por estar horas y horas, sino por conseguir aprovechar el tiempo de trabajo y contar con una dirección eficiente que permita esos objetivos.

A continuación, explicamos 6 propuestas que contribuyen a la mejora tanto de la productividad como del rendimiento para ser más competitivos:

  1. Cambiar la mentalidad laboral, desterrando la cultura del “presentismo” tanto para los trabajadores como para una dirección que valore el cumplimiento de objetivos. Un trabajador no es mejor por estar más horas en su puesto.
  2. Motivar e implicar a los empleados en los objetivos de la organización como pilar fundamental para un buen funcionamiento de esta. El mejor trabajador es el que disfruta de su trabajo. Aprovechar el talento y retenerlo aparece como algo imposible si un trabajador no se siente valorado y no goza de unas condiciones de trabajo que le permitan disfrutar de otros aspectos de su vida.
  3. Fomentar la creatividad por parte de los líderes, proporcionando un espacio, o momento para que los empleados sean creativos, aporten ideas y opiniones. Repetir mecánicamente una tarea sin aportar inspiración y creatividad no es la mejor manera de contribuir a la eficiencia empresarial.
  4. Implementar medidas de racionalización horaria y conciliación ya que con ello se consigue un importante plus de productividad e implicación de los trabajadores, tanto para grandes empresas como para pymes y autónomos. Está demostrado que el rendimiento es superior cuando el empleado puede disfrutar de su vida privada. Las medidas de conciliación y flexibilidad son, además de un derecho, un factor de mejora de la productividad.
  5. Modificar conductas en el trabajo, dejando atrás el “ordeno y mando” de manera que los directivos adopten las decisiones necesarias para actualizar y modernizar las condiciones en que la empresa desarrolla su actividad, fomentando el trabajo en equipo e interesándose por qué necesitan los empleados y por qué hacen las cosas. A mayor unión de empresa y trabajadores, mejores perspectivas de negocio.
  6. Dar valor al tiempo, para que tanto directivos como trabajadores sean conscientes de la necesidad de gestionarlo correctamente, lo que implica una corresponsabilidad entre empresa y trabajadores. Es importante establecer una agenda para ir paso a paso, abordando y finalizando cada tarea, así como convocar reuniones de trabajo con un orden del día definido y en un horario conveniente para todos.

Quejarse sin actuar no sirve de nada. La productividad depende de todos, tanto de la empresa como de los trabajadores, por lo que todos son responsables:

  • Los trabajadores han saber reivindicar unas condiciones de trabajo más humanas y racionales, pero también deben desterrar actitudes perjudiciales por muy asentadas que estén.
  • Los empresarios han de hacer un esfuerzo para lograr modernizar el sistema laboral, adoptando de forma decisiva las medidas necesarias, como la racionalización y humanización de los horarios.

Productividad laboral y rendimiento constituyen dos factores clave para lograr la competitividad de las empresas.

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