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La reflexión sin acción, sólo es un pensamiento

ERTEs y Teletrabajo han obligado a parar a muchas personas, regalándoles tiempo para reflexionar.

En este proceso, bien si han sido acompañados como si no, es posible que hayan puesto a cuestionar las siguientes cuestiones:

  • Bienestar y trabajo: es posible que muchas personas se hayan dado cuenta que el hecho de no tener la obligación de ir a trabajar les causa relajación, descansan mejor, tienen menos estrés, en definitiva, su calidad de vida aumenta. Durante ese proceso tendrán tiempo de valorar cuál es el aspecto del trabajo que les empuja a estar “estresados”: manager, horario, salario, funciones…

 

  • Medio o fin: es nuestro trabajo un medio para poder disfrutar de nuestra pasión en el tiempo libre? O bien es un fin porque desarrollas en él tu propósito de vida? Muchas personas pueden replantearse ante la situación de incertidumbre, emprender de forma autónoma.

 

  • Compatibilidad vida-trabajo: es posible que durante el tiempo de reflexión se den situaciones que modifiquen nuestra vida y esto, inevitablemente, salpique al trabajo: fallecimiento familiares, divorcios, nacimiento de hijo/s… La armonía de nuestro trabajo con nuestro entorno se traduce en salud, desarrollo y productividad.

 

  • Cambio de rumbo profesional: cambiar de área, hacer alguna formación pueden ser opciones que se plantee la persona cuando cuestione su desarrollo profesional.
    El rendimiento de cada uno de nosotros a la vuelta de la normalidad puede verse afectado por la “no atención” a estas cuestiones, por ello, es de vital importancia que el manager facilite los espacios necesarios para dar lugar a las tan necesitadas: conversaciones de valor.

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