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¿Es posible disfrutar de la comida en Navidad sin caer en excesos?

Se estima que durante las navidades los españoles engordan de 3 a 5 kilos, según datos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Las Navidades son fechas para reencuentros y reuniones, concentrando en pocos días comidas copiosas. Esto hace que comamos más de lo que nuestro cuerpo necesita, añadiendo al organismo una dieta con altos niveles de proteínas, grasas, azúcares y alcohol. Se trata de una combinación peligrosa, ya que estos excesos hacen que nuestro cuerpo reaccione con unos síntomas que acaban siendo muy molestos.

¿Por qué suceden los empachos?

Un empacho sucede cuando una persona sana come más de lo que es capaz de procesar normalmente. Además de la cantidad, el problema también tiene que ver con el tipo de alimentos ingeridos. Entre los causantes de empacho encontramos alimentos ricos en grasas, frituras, alcohol, dulces y bebidas con gas.

También hay que añadir el hecho de que solemos comer más veces de lo habitual. Picamos entre horas o hacemos comidas que se alargan con varios platos, además abundantes.

Qué comemos y en qué cantidades es lo que hace que nuestro sistema digestivo diga ¡basta!

Síntomas de indigestión

Comer una cantidad exagerada de alimentos, generalmente hipercalóricos y muy condimentados, puede provocarnos acidez, pesadez e hinchazón abdominal, que puede derivar en náuseas, diarreas y vómitos.

Cuando tenemos esta sensación de plenitud, acompañada de otros síntomas de malestar, y nos sentimos empachados, estamos ante un cuadro de indigestión.

En este punto debemos señalar que estamos hablando de empachos puntuales o de episodios, como los que suelen suceder durante las fiestas navideñas, que duran unos pocos días. Sufrir empachos con comidas “normales” puede estar señalando un problema digestivo y requiere atención médica.

Recomendaciones para evitar los empachos en Navidad

Es normal cometer algún exceso durante esos días. No pasa nada y podemos disfrutar de las comidas sin sentirnos culpables. Pero en la medida de lo posible, debemos mantener nuestros buenos hábitos alimenticios para que las comidas no pasen factura a nuestro cuerpo.

Estas son nuestras recomendaciones:

  1. Prevención
  • Tener presente que no estamos obligados a comernos todo, a repetir hasta que se acabe y a tomar bebidas alcohólicas una copa tras otra.
  • Comer y beber lentamente, para que el cuerpo tenga tiempo de dar señales de saciedad.
  • Masticar bien cada bocado, para de esta manera comer más lentamente y facilitar el trabajo digestivo del estómago.
  • Intercalar bebidas alcohólicas con bebidas no alcohólicas.
  • Evitar los alimentos de digestión más pesada que en otras ocasiones nos han sentado mal.
  1. Moderación
  • Si un día o en una comida nos pasamos, no convertirlo en la rutina de todas las fiestas.
  • Alternar con comidas más ligeras.
  • Si se desencadenara el malestar, hay que esperar a que sea nuestro organismo el que recupere el equilibrio. Es recomendable estar sin comer durante unas horas, tratar de beber sólo líquidos y dejar descansar nuestro estómago hasta que remita el malestar.

¿Y si ya te has empachado?

Aunque hay medicamentos para tratar los síntomas del empacho, como antiácidos, antiespasmódicos o antiflatulentos, existen productos naturales como el carbón activado, algunas arcillas e infusiones digestivas, como la menta o la manzanilla, que nos pueden ayudar a calmar el malestar estomacal.

Ante la sensación de desgana, es importante no forzar el cuerpo ni tomar medicamentos para provocar el vaciado estomacal. Es recomendable comer poco y beber líquidos para evitar una deshidratación.

Tampoco es el momento para pensar en quemar las calorías ingeridas a lo loco. Según expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), la actividad física aeróbica favorece la motilidad intestinal. Va bien realizar ejercicio moderado, como una ligera caminata para “ayudar a bajar la comida”.

Una pronta vuelta a los hábitos saludables tras las fiestas incidirá positivamente sobre nuestra salud, nuestro descanso y nuestro bienestar.

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