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¿Cansado de ir a toda prisa y pasado de revoluciones todo el día?

A menudo vamos apresurados por la vida, haciendo las cosas a toda velocidad, queriendo hacer más cosas de las que podemos hacer e incluso haciendo varias cosas a la vez.

Esto a largo plazo no es sostenible debido a que, vivir así durante un tiempo prolongado y soportando unos niveles de estrés elevado, puede resultar muy perjudicial para la salud.

Prestar atención plena al momento presente, enfocar los sentidos en lo que se está haciendo o dedicarle a cada tarea el tiempo que sea necesario para hacerlo bien, son algunos de los fundamentos en los que se basa el movimiento slow living.

Qué es el movimiento “slow living

El slow living es una alternativa lenta a la cultura de lo urgente y lo instantáneo que aboga por recuperar el ritmo natural de las cosas y llevar un ritmo de vida más calmado.

Es toda una filosofía de vida, una manera de entender el mundo que nos rodea y la manera de vivir el día a día. Significa tomarse la vida lejos de la prisa que nos envuelve diariamente. Significa saber parar, saborear el presente, disfrutar de cada acción, extendiendo esta filosofía a todos los ámbitos de nuestra vida, siendo el bienestar uno de los pilares de los pilares de este movimiento.

Qué no es slow living

El movimiento slow no se propone hacer las cosas a paso de tortuga. Para los expertos, se puede ser más eficiente yendo lento, ya que estar siempre en modo multitarea y la precipitación no sólo no aseguran buenos resultados si no que, a veces, producen el efecto contrario.

Slow living,,,

  • NO ES hacerlo todo lentamente desde un punto de vista literal.
  • NO ES llegar tarde a todos lados con la excusa de que llevamos una vida slow y no queremos que nadie ni nada nos estrese.
  • NO ES trabajar sin respetar las fechas de entrega o los picos de carga laboral.
  • NO ES dejar de lado los avances tecnológicos.
  • NO ES ir a vivir a un pueblo perdido en medio de la nada para llevar una vida ermitaña.

Qué hacer para seguir una vida slow

Más allá de una simple tendencia, este movimiento es en realidad una filosofía de vida, que contempla todo tipo de aplicaciones prácticas para bajar el ritmo en los distintos ámbitos de nuestra vida: en el trabajo, en el tiempo de ocio, en la alimentación, en la práctica del deporte y en la forma como nos relacionamos.

Bajar el ritmo de nuestro día a día nos aporta beneficios tales como una mayor salud física y mental, más vitalidad y energía, mayor productividad, mejora de las relaciones interpersonales y nos hace más felices.

Estas son nuestras 10 recomendaciones si quieres seguir este movimiento:

  1. Baja el ritmo. Ralentiza, pero siendo consciente de los tiempos en los que vivimos.
  2. Sé consciente del momento presente.
  3. Practica meditación, mindfulness o yoga.
  4. Disfruta del tiempo en la naturaleza, al aire libre.
  5. Evita el consumismo. Deshazte de lo innecesario.
  6. Usa la tecnología cuando te facilite la vida.
  7. Aprende a desconectar de las redes sociales y de los dispositivos electrónicos.
  8. Cocina tu comida y come sin distracciones. 
  9. Mantén el orden a tu alrededor.
  10. Planifica tu día a día.

 El bienestar es uno de los pilares del ‘slow living’, nuevos hábitos que buscan bajar la velocidad de nuestro ritmo de vida, promover la calma y mantener una dieta saludable, respetando el entorno.

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