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¿Sabes hasta qué punto las emociones afectan tu sistema inmunitario?

Las emociones son reacciones orgánicas que experimentamos ante ciertos estímulos o cambios que se producen en nuestro entorno y que permiten que nos adaptemos a las distintas situaciones. Tienen un gran impacto en nuestra salud, pues juegan un papel fundamental en la concepción de la salud integral y en el desarrollo de las enfermedades.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que más del 90% de las enfermedades tienen un origen psicosomático. Por otro lado, estudios realizados tanto en humanos como en animales han demostrado la influencia psicológica y neurológica en el funcionamiento del sistema inmune.

Tipos de emociones

Las emociones movilizan a la persona, creando estados mentales y comportamientos que pueden ser beneficiosos o perjudiciales, provechosos o nocivos, por lo que hablamos de emociones positivas y emociones negativas, siendo ambos tipos normales y necesarios.

  • Emociones positivas, como por ejemplo la felicidad o la alegría. Se relacionan con sentimientos agradables, que entienden la situación como beneficiosa y se mantienen en un espacio de tiempo corto. Las emociones positivas ayudan a aumentar la atención, la memoria, la conciencia y la retención de información. Las emociones positivas son movilizadoras, es decir, cuando las experimentamos tenemos más ganas de hacer cosas y nos desempeñamos mejor.
  • Emociones negativas, como por ejemplo el miedo, la ira o la tristeza. Hacen referencia al conjunto de emociones que estimulan sentimientos desagradables y consideran la situación que se presenta como dañina, lo cual permite que la persona active sus recursos de afrontamiento. Las emociones negativas nos advierten de determinadas circunstancias consideradas como una amenaza o un desafío y aumentan nuestra consciencia, ayudándonos a focalizar la atención en el problema que se nos presenta, siendo también movilizadoras.

¿Qué pasa cuando un tipo de emoción predomina sobre el otro?

La emoción es como un interruptor que activa muchas reacciones encadenadas en nuestro cuerpo y el sistema inmunitario tiene una relación muy estrecha y directa con lo emocional.

Cuando vivimos envueltos en emociones positivas el sistema inmune funciona en equilibrio y tiene reacciones eficaces de adaptación. La persona siente paz y tranquilidad, consiguiendo que el sistema de defensa del organismo tenga una función adecuada. Pero cuando predominan las emociones negativas, el sistema de defensa se ve forzado a vivir en un permanente estado de alerta que termina por minar y desgastar sus recursos. El sistema inmune se deprime, siendo esto la puerta de entrada de muchas patologías.

Salud emocional y pandemia

Desde hace ahora justo un año y debido a la pandemia, estamos viviendo una situación excepcional que ha modificado radicalmente nuestra rutina cotidiana y nos ha precipitado a cambios que afectan, prácticamente, a todas las facetas de nuestra vida, y que nos sitúa en un contexto caracterizado por una total alteración de la rutina social, laboral y familiar.

La ausencia de contacto físico con amigos y familiares, el temor al contagio, la preocupación por no poder cuidar a las personas próximas más vulnerables, así como la angustia económica, los duelos mal resueltos, o la incertidumbre de no saber cuándo acabará esta situación, generan emociones negativas que acaban produciendo cuadros de estrés y ansiedad.

6 recomendaciones

Las crisis, en general, son difíciles de aceptar porque nos desestabilizan y nos sacan de nuestra zona de confort, obligándonos a utilizar nuestras herramientas emocionales para adaptarnos y hacer frente a la situación.

Para sobrellevar mejor esta situación de crisis, señalamos estas recomendaciones que nos ayudarán a “sentirnos bien” en tiempos de Covid, lo que contribuirá a reforzar nuestro sistema inmunitario:

  1. Aceptación de la paradoja de la vida y de la propia responsabilidad para aportar soluciones. No pierdas el ánimo porque, si lo haces, dejas de avanzar.
  2. Acepta y expresa tus emociones. Date un espacio para la angustia y desahógate para después poder afrontar la situación en el día a día con serenidad.
  3. Marca objetivos para este momento y así tener propósitos cada día.
  4. Reserva diariamente un pequeño espacio de tiempo para ti: para leer, pasear o meditar.
  5. Cuida de ti con rutinas saludables de comida, sueño y ejercicio.
  6. Dedica tiempo a la familia y a las personas que te rodean, demostrando apoyo, afecto y cercanía.

En estos momentos debemos propiciar las emociones positivas ya que contribuyen a nuestro bienestar, tanto físico como mental, alejando el estrés y la ansiedad.

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