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¿Sabes que hay detrás del concepto real food?

El concepto real food no es nuevo. El movimiento realfooding nace en 2013 para la defensa y divulgación de la comida real, de la comida de verdad, con el objetivo de mejorar la salud de la población a través de la alimentación. Es un estilo de vida basado en comer comida real y evitar los ultraprocesados, potenciando una alimentación como la de antes, en la que se utilizaban ingredientes saludables y ricos en nutrientes.

Por tanto, cuando hablamos de comida real nos referimos a todos aquellos alimentos que no han sido modificados o que lo han sido en un nivel muy bajo. Pero ¿eso significa que tenemos que desterrar de nuestra dieta todos los alimentos que hayan sufrido algún proceso?

Real food vs alimentos procesados

La comida real engloba alimentos sin procesar o muy poco procesados:

  • Verduras, hortalizas y frutas
  • Legumbres
  • Frutos secos
  • Pescado y marisco
  • Carnes sin procesar
  • Huevos
  • Tubérculos (patata, batata, zanahoria, rábano, etc.)
  • Cereales 100% integrales o de grano entero
  • Leche fresca
  • Hierbas, especias y semillas
  • Café e infusiones

Por otro lado, los alimentos ultraprocesados son alimentos que han sido modificados y a los que se ha añadido aditivos. Además de contener grandes cantidades de aditivos, la mayoría de estos alimentos son ricos en azúcares, grasas saturadas y sal. En este grupo se incluye:

  • Bollería industrial
  • Salsas
  • Platos precocinados
  • Refrescos y bebidas energéticas
  • Cereales refinados

¿Esto significa que jamás debo comer ultraprocesados?

La recomendación general en cuanto al consumo de ultraprocesados es muy simple: cuantos menos mejor.

Cuando acostumbramos a nuestro organismo al consumo de alimentos no procesados, acabamos con muchos de los antojos y adicciones porque el cuerpo disfruta y pide comida real.

No es necesario caer en radicalismos ya que hay algunos procesados que podríamos calificar como “buenos” ya que han sido procesados mínimamente y la calidad de sus nutrientes y sus propiedades naturales no han sido alteradas. En este grupo se encuentran:

  • Conservas de alimentos como los potes de legumbres o las latas de atún en aceite o al natural, que pueden ser muy útiles en un momento dado.
  • Frutas y verduras congeladas ya que estos alimentos pueden llegar a tener más nutrientes que los que consumimos frescos después de haberlos tenido mucho tiempo en la nevera.
  • Lácteos pasteurizados o UHT, ya que estas técnicas reducen la presencia de microorganismos patógenos manteniendo las características organolépticas.
  • Alimentos deshidratados como setas, algas, frutas o hierbas, que ayudan a resolver una comida rápida y de forma segura ya que la deshidratación es una buena técnica de conservación.
  • Mariscos y pescados congelados que, aunque debemos dar preferencia a los frescos, se conservan mejor al igual que las frutas y verduras congeladas. Además, su precio es menor, por lo que contribuye al incremento de su consumo.

Comer alimentos reales nos puede motivar para mejorar nuestra alimentación y en consecuencia nuestra salud, bienestar y productividad

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