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¿Quieres algo divertido y económico para relajarte y aliviar el estrés?

Colorear mandalas es una de las últimas tendencias en el mundo de las terapias para la gestión del estrés, siendo altamente beneficioso para nuestro equilibrio emocional. Nos ayuda a mantener un estado de concentración que despierta nuestros sentidos y potencia nuestra creatividad.

Su efecto es tal, que sólo observar imágenes o fotos de mandalas puede inducirnos a un estado de relajación.

¿Qué es un mandala?

El término mandala significa “rueda o círculo” en sánscrito y fue usado por primera vez por el psicoanalista Carl Gustav Jung quien descubrió y documentó las propiedades de estas imágenes como un recurso que ayudaba al equilibrio mental de sus pacientes.

El proceso de creación de un mandala es terapéutico, ya que en dicho proceso está implicado el hemisferio derecho del cerebro, que procesa la imaginación, la asociación de imágenes y su conexión con las emociones. Al pintar mandalas, se expresa la mente inconsciente, liberando sus tensiones.

Los beneficios de colorear mandalas

Dibujar y colorear mandalas es una actividad que ofrece buenos resultados para reducir el estrés y la ansiedad, ya que enfocan la mente y ayudan a expresar emociones por medio de la creatividad.

Esta técnica de relajación no requiere ninguna disciplina expresa, ya que quien está haciéndolo colorea según sus gustos e imaginación. La pueden realizar personas de cualquier edad, siendo además una actividad que fortalece la creatividad, aporta serenidad y contribuye a gestionar situaciones de ansiedad.

Destacamos 10 beneficios que consigues al colorear mandalas:

  1. Ayuda a relajarse: es una técnica de relajación en sí misma, ya que al pintar mandalas la respiración se acompasa y las pulsaciones bajan.
  2. Mejora nuestra capacidad de concentración: al tratarse de figuras geométricas con cierta simetría, es necesario estar concentrado para no equivocarse en qué línea pintas y de qué color, por lo que la atención se centra en la tarea para lograr el equilibrio y la armonía en el dibujo.
  3. Forma parte de la meditación: al pintar mandalas estamos practicando mindfulness ya que nos centramos totalmente en la tarea y, por tanto, no pensamos en las preocupaciones del día a día o las tareas pendientes.
  4. Reduce los niveles de ansiedad y estrés: relajar nuestro cuerpo a nivel fisiológico y dejar a un lado las preocupaciones reduce los niveles de ansiedad y estrés producidos por las situaciones cotidianas. Varios estudios han demostrado que pintar mandalas reduce la ansiedad mucho más que pintar cualquier otro dibujo o en otra superficie. Además, ver los dibujos de mandalas terminados te hará recordar los sentimientos positivos que has experimentado durante el proceso.
  5. Dejamos descansar a nuestra parte racional: al pintar mandalas activamos el hemisferio derecho de nuestro cerebro y permitimos que el izquierdo deje de funcionar a pleno rendimiento, al menos durante un rato.
  6. Ayuda a la expresión e identificación de emociones: los colores que escogemos no son casuales. En función de nuestro estado de ánimo utilizamos unos colores u otros. Colorear mandalas sirve para dar rienda suelta a la expresión emocional, así como a valorar el estado emocional que se tenía mientras se pintaba.
  7. Propicia la aceptación personal y el autoconocimiento: al identificar las emociones que se tenían en el momento de pintar el mandala, somos más conscientes de nuestro mundo interno. Podemos reflexionar sobre cómo nos sentimos y qué nos lleva a estar así, y esa será la clave para poder realizar cambios y abordar los problemas o recrearse en las emociones positivas.
  8. Fomenta la creatividad: ya sea pintando o incluso creando y posteriormente pintando el mandala, pensar en los colores a utilizar, cómo distribuirlos en el espacio y cómo combinarlos, hace que se desarrolle una parte creativa que a veces podemos incluso dudar que tenemos. Observar la creación una vez realizada ayuda a mejorar la sensación de bienestar, satisfacción y de trabajo bien hecho, por lo que, además, ayuda a subir los niveles de autoestima.
  9. Dedicas un tiempo a ti mismo: a veces no sabemos escoger qué actividad de ocio hacer o no sentimos que tenemos habilidades suficientes para ciertas tareas. El hecho de pintar mandalas, al ser un acto sencillo que se puede hacer en cualquier lugar y en cualquier momento, ayuda a la realización de una actividad de ocio que no supone excesivo tiempo y que te permite tener tu momento en el que no estás atendiendo ninguna obligación.
  10. Estimula el sistema inmunológico: existen diversos estudios científicos que han demostrado que estas pinturas para colorear estimulan el sistema inmunológico ya que mejoran nuestra concentración, reducen el dolor y estimula la liberación de melatonina, hormona que ayuda a conciliar el sueño.

Colorear mandalas nos ayuda a disminuir el estrés, conseguir un estado de calma, centrarnos en el aquí y ahora y, sobre todo, a conectar con nosotros mismos.

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