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¿Sabías que una cuarta parte de la población sufre o sufrirá algún trastorno de salud mental a lo largo de su vida?

La salud mental es un estado de bienestar en el que la persona realiza sus capacidades y es capaz de hacer frente al estrés normal de la vida, de trabajar de forma productiva y de contribuir a su comunidad. Esta descripción nos da una clave fundamental, que es la importancia del bienestar a la hora de hablar de salud mental.

Los problemas de salud mental aparecen cuando el nivel de malestar es tan intenso que no permite afrontar el día a día ni disfrutar de la vida. Sin embargo, todavía es un tema que sigue siendo tabú en la mayoría de los espacios y, en especial, en el ámbito laboral.

¿Qué factores de riesgo pueden afectar la salud mental en el entorno laboral?

El ambiente corporativo influye en el bienestar de los empleados. Un ambiente de trabajo considerado “malo” o “negativo” puede afectar directamente la salud mental de las personas, generando problemas como alto nivel de estrés, trastornos de ansiedad o depresión, ya que el nivel de satisfacción con el empleo tiene un papel fundamental con relación al equilibrio mental.

Los principales factores que pueden afectar de manera negativa la salud mental de los empleados son:

  • Cargas de trabajo excesivas.
  • Falta de claridad de las funciones a desempeñar.
  • Comunicación ineficaz y poco asertiva.
  • Intimidación y críticas que puedan generar frustración y sentimientos de temor, rabia o acoso.
  • Condiciones laborales inadecuadas, tales como oficinas con espacio físico reducido, escasez de luz natural o mala ventilación, que generen estrés y tensión.

Cómo promover la salud mental en las empresas

Si las organizaciones quieren retener a sus mejores empleados, deberán pensar no sólo en el bienestar de sus empleados en el trabajo, sino también tener en cuenta cómo la vida laboral les puede afectar su vida personal, tanto de manera positiva como negativa.

Las empresas deben centrarse en los factores que mejoren el bienestar de sus plantillas y que eviten conducir a las personas a padecer problemas de salud física y mental, que derivarían en absentismo y pérdida de productividad. 

Estas son algunas recomendaciones para las empresas:

  1. Tomar conciencia del entorno laboral y analizar cómo se puede adaptar para promover una mejora de la salud mental.
  2. Aprender de la experiencia dentro de la empresa, recuperando aquellas medidas que hayan generado un mayor bienestar en la plantilla. 
  3. Fijarse en qué hacen otras organizaciones como, por ejemplo, la realización de entrevistas periódicas a sus empleados con el objetivo analizar y promocionar el desarrollo y bienestar dentro de la organización.
  4. Evaluar las necesidades de cada empleado con el fin de elaborar mejores políticas en materia de salud mental.
  5. Desplegar medidas prácticas como pueden ser materiales educativos, programas de formación, herramientas de diagnóstico o el diseño e implementación de una cultura enfocada al bienestar de los empleados.
  6. Comunicar cuáles son las fuentes de apoyo a las que pueden recurrir cuando necesiten pedir ayuda. 

Las empresas deben velar por el bienestar de sus empleados para no conducirlos a padecer problemas de salud física y mental que provoquen absentismo y pérdida de productividad.

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