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¿Crees que el teletrabajo ha llegado para quedarse?

El teletrabajo es una fórmula que ahorra tiempo y gastos de desplazamiento, aumenta las posibilidades laborales de las personas con movilidad reducida y constituye una herramienta para favorecer la conciliación laboral y familiar. A pesar de no ser una forma de trabajar nueva, muchos la han descubierto debido a la crisis del Coronavirus, cuando muchas empresas han tenido que implantarlo a marchas forzadas.

En España, según datos del Instituto Nacional de Estadística, en 2019 sólo el 4,8% de los trabajadores disfrutaban del teletrabajo, cifras muy lejos del 13,5% de media en el continente europeo. A fecha de hoy, los datos han cambiado. Así lo demuestra la encuesta realizada por el Banco de España a una muestra formada por diferentes compañías, que afirma que el 80% de las empresas ha aumentado el teletrabajo con el objetivo de que su actividad se resienta lo menos posible en la situación actual.

¿Dónde estamos y hacia dónde deberíamos ir?

Vivimos en una cultura basada en el presencialismo, que ahora mismo se ve acorralada por un momento excepcional donde prevalece la distancia. Por eso, muchas empresas han buscado continuar la actividad laboral enviando a sus trabajadores a casa. Pero esto no debe tratarse como teletrabajo en sí, porque no se debe confundir el teletrabajo con un trabajo realizado en el domicilio de manera improvisada. Las empresas que crean que el teletrabajo puede ser una alternativa laboral para sus trabajadores tendrán que planificar su implantación y contar con las condiciones adecuadas.

A su vez, el empleado deber ser consciente de que el teletrabajo no se puede realizar desde cualquier sitio. Conviene resaltar que, para trabajar eficazmente, es necesario hacerlo desde un lugar que reúna las condiciones adecuadas para ello y no caer en la tentación de creer que se puede trabajar durante horas desde la playa o desde la mesa de un bar, donde además de estar bajo distracción continua, puede haber información sensible a la vista de todos.

Hay cuatro puntos básicos importantes cuando hablamos de teletrabajo:

  1. Vencer prejuicios. Pesa mucho la larga tradición de presencialidad en el mercado laboral, que todavía genera muchos prejuicios. Es necesario desterrar la idea de que trabajar desde casa equivale a no hacer nada o a rendir menos y, por otro lado, los propios empleados deben realizar un esfuerzo e implicarse para que todo funcione. Teletrabajar puede acabar con los horarios fijos, pero no pretende convertir el día a día en una jornada eterna. Permite distribuir y adaptar la carga de tareas a las necesidades de cada empleado, pero no supone una reducción de la productividad.
  2. Teletrabajo y tecnología. El teletrabajo es una forma de trabajo que se realiza a distancia, es decir, en una ubicación alejada de una oficina central o de las instalaciones de producción, con la ayuda de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) que facilitan al mismo tiempo la separación física y la comunicación. Por tanto, es necesario por parte de las empresas invertir en equipos informáticos y tecnológicos para el buen desempeño de la actividad laboral fuera de los centros de trabajo.
  3. Inversión en recursos humanos y organización. El uso de las tecnologías facilita el trabajo en equipo, pero requiere habilidades y competencias diferentes a las utilizadas hasta ahora. Para que el teletrabajo sea efectivo, será necesario realizar mayores esfuerzos en la formación de los empleados, así como integrar y coordinar el uso de las TIC con los recursos humanos y organizativos de la empresa: acceso a bases de datos, herramientas de trabajo en la nube, etc.
  4. Regulación. España es de los países más conservadores de la Unión Europea en el ámbito laboral y el más retrasado en materia reguladora para el teletrabajo, aspecto que se ha puesto de manifiesto con la pandemia. Urge una regulación específica que garantice los derechos de los trabajadores y que a la vez sea lo suficientemente flexible para que las empresas le saquen el máximo provecho al teletrabajo.

Un estudio de 2017 afirmaba que “seis de cada diez ejecutivos opinan que el empleo desde casa ralentiza la carrera profesional”. Esta situación ha dado la vuelta en la actualidad. Una de las cosas que nos está dejando la pandemia del Covid-19 es que el teletrabajo funciona, hasta tal punto que las grandes compañías están empezando a estudiar la posibilidad de implantarlo a largo plazo, más allá de la pandemia mundial.

Hace falta “un cambio de chip”, dejar de lado el presencialismo y mejorar la confianza entre empresa y trabajador.

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