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Ya estamos en diciembre y… ¿sientes que se te fue el año?

Finalizar el año y definir propósitos de año nuevo que nos entusiasmen es muy fácil. No lo es tanto proponerse buenas metas y mantenerse enfocado durante doce meses para alcanzarlas.

A pesar de que hay muchas circunstancias que están fuera de nuestro control, depende de nosotros decidir cómo respondemos ante determinadas situaciones. En tiempos adversos, tener una hoja de ruta anual puede resultar muy positivo e incluso tranquilizador.

Para aprender cómo planificar tu año no es necesario leer cientos de libros, inventar un método ni reunir una lista interminable de consejos sacados de artículos varios. Tampoco es suficiente componer una lista de objetivos para hacer una planificación de verdad. La clave está en el plan y en cómo lo ponemos en acción.

¿Por qué es importante planificar el año siguiente?

La planificación sirve para definir cada paso con el fin de cumplir pequeños logros encaminados a cumplir objetivos mayores.

Hay objetivos que cuestan de alcanzar más que otros, pero a veces lo que sucede es que no tenemos claro qué queremos, perdemos la motivación por el camino o tenemos carencia de ciertos hábitos.

Por otro lado, y con frecuencia, lo que cuesta es simplemente ponerse manos a la obra. 

A continuación, explicamos qué debes tener en cuenta para comenzar a trabajar en la planificación de tu próximo año:

  1. Revisa el año anterior. Este es un paso imprescindible para saber qué ha ido bien y qué podría haber ido mejor. Tener muy claro el punto de partida permite plantear de forma realista los cambios futuros. Es importante que hagas un balance del año anterior en positivo y que te centres en los avances que has tenido en cada una de las áreas de tu vida. Quizás te parezca que son avances muy pequeños, pero hay que tener en cuenta que los pequeños pasos son los que generan grandes cambios y los que nos ayudan a conseguir las metas marcadas.
  2. Diseña el mapa de tu año desde el futuro hasta el presente. Cuando se hace una planificación, se suele hacer una lista de objetivos para las distintas áreas de la vida, proyectando esta planificación hacia el futuro. Imagínate en el futuro y piensa en cómo te gustaría describir el año que has vivido. Elige las áreas de tu vida que consideras más importantes para ti y escribe punto por punto cómo quisieras que hubiera sido ese año una vez finalizado. Esto te ayudará a definir mejor tus objetivos.
  3. Elige palabras guía para tu próximo año. Busca palabras o elabora frases que definan tu nuevo año para tener claro cuáles son tus prioridades. Esto contribuirá a alinear tus acciones a tus objetivos.
  4. Establece objetivos en cada una de las áreas de tu vida. Marca qué hábitos debes desarrollar y con qué frecuencia para poder alcanzar cada objetivo. No hace falta que hagas la lista de una vez. Puedes hacerlo en varios días, escribiéndolos cada vez que piensas en uno, en la categoría que corresponda:
    • Salud
    • Finanzas
    • Estilo de vida
    • Trabajo
    • Desarrollo personal
    • Familia y relaciones
  5. Planifica anual y trimestralmente. Tal y como hemos mencionado anteriormente, es importante ejecutar lo que hemos planeado. Para ello es importante poner fechas a las acciones que te llevarán a la consecución de tus objetivos. Desglosa esos objetivos anuales en objetivos trimestrales. Hacer una planificación para 12 semanas te ayudará a mantener el foco y a llevar a cabo acciones en un horizonte de tiempo más reducido, concretando las tareas y facilitando el seguimiento de la ejecución de estas.
  6. Pasa a la acción. Comenzar es fácil. Lo difícil es continuar y no tirar la toalla. Piensa en positivo. Permítete ser flexible pero no te rindas. Reflexiona sobre la importancia de disfrutar del camino hasta conseguir tus metas, pues el viaje es tan importante como el destino.

Una buena planificación anual te ayudará a tener una hoja de ruta con las tareas que te llevarán a alcanzar con éxito tus objetivos.

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