Seleccionar página

¿Sabías que ser una persona motivada y optimista te ayuda a combatir el estrés?

Según un estudio realizado por el Departamento de Psicología de la Universidad de Concordia, las personas que son optimistas tienden a tener una mayor capacidad para regular el estrés, por lo que contar con esta cualidad ayuda a reducirlo y a controlarlo mejor.

Otra de las mejores formas de luchar contra el estrés es mantenerse motivado. Si se disfruta de la realización de las tareas, de lograr los objetivos que se marcan y se establece una buena relación laboral, el estrés y la ansiedad se mantendrán alejados. Un profesional motivado sabe cómo y cuánto contribuye su trabajo al trabajo del equipo, de la empresa y a la consecución de los objetivos marcados.

Motivación, optimismo y buen estado de ánimo para una buena gestión del estrés

El diccionario define la actitud como la postura mental previa a una respuesta. Es la disposición general de una persona hacia un pensamiento o una acción.

Según Carver, una persona diestra en el manejo del estrés es una persona con una actitud positiva. Suele ser alguien motivado, optimista y animoso.

1. Motivación

La motivación es un proceso psicológico individual que activa, dirige y mantiene la conducta de la persona hacia metas determinadas. Su objetivo es el incremento de la satisfacción personal, por lo que constituye el impulso que mueve a la persona a realizar determinadas acciones y persistir en ellas para su culminación.

Una persona motivada se caracteriza por tener una buena autoestima y sentirse satisfecha por el trabajo que realiza. En el ámbito laboral, acepta los cambios que tienen lugar en la organización y mantiene un buen ritmo de trabajo. Un empleado que se siente motivado, se siente parte del equipo y comparte los objetivos de la empresa. Sabe que su trabajo es reconocido y tiene clara su proyección laboral.

2. Optimismo

El optimismo y el pesimismo son actitudes mentales. Son dos maneras distintas de pensar y de ver las cosas. Los optimistas ven el lado positivo. Creen que las cosas van a salir bien. Creen que tienen la capacidad y la habilidad de hacer que las cosas vayan bien.

El optimismo es un claro amortiguador del estrés. Confiar en el futuro e interpretar las situaciones desde una perspectiva positiva hace que las personas optimistas tiendan a esperar resultados y efectos positivos.

Este tipo de personas ponen en práctica planes específicos para gestionar las causas del estrés, buscando apoyo, consejo y ayuda en otras personas.

3. Buen estado de ánimo

Las personas con un buen estado de ánimo presentan un alto grado de compromiso, participación e implicación, tanto en su vida personal como en su trabajo.

Reaccionan ante los cambios viendo en ellos una oportunidad de crecimiento y desarrollo personal y no los ven como una amenaza a su seguridad.

Estas personas son más resistentes y menos vulnerables a los efectos negativos del estrés.

Una actitud positiva ante la vida y el trabajo, así como contar con una gran motivación intrínseca son cierta garantía de protección frente al estrés.

Pin It on Pinterest

Share This