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¿Tus digestiones son lentas y molestas? ¿Te cuesta concentrarte después de la pausa de la comida?

El rendimiento máximo acompañado de salud está fuertemente condicionado con dónde enfocamos nuestra energía: nos enfocamos en la queja o bien buscamos soluciones, resolvemos el conflicto o más bien lo evitamos, hacemos actividades que nos agotan o nos refuerzan. A nivel corporal, la digestión es el proceso que más energía consume si no tenemos en cuenta una serie de parámetros. Con ellos ayudaremos a nuestro cuerpo a convertir este proceso en algo nutritivo que se nos devuelva como más energía y no en forma de indigestión, cansancio o sueño.

De manera que aquí van nuestros tips:

  • Lo primero que hemos de tener en cuenta son las franjas horarias en las que es más saludable comer, siempre que sea posible por nuestro ritmo de vida: 7 – 9hs para el desayuno; 13 – 15hs para la comida; 19 a 21hs para la cena. Dependiendo de la cantidad, el tiempo destinado a la digestión es de 2 a 4hs aproximadamente. A más cantidad y mala combinación de alimentos más energía necesitaremos y más toxicidad generaremos en este proceso. No olvidemos que comemos para nutrirnos y recuperar energía, no porque toque.
  • Hacer coincidir las ingestas en gran medida con las horas solares que son las de mayor actividad de nuestro estómago.
  • Ir a dormir por la noche con la digestión hecha.
  • Mantener, si queremos, el ayuno intermitente de 12hs. Este ayuno equivaldría a un restart para nuestro cuerpo. Durante la noche tienen lugar procesos de reparación mental y física y, a través de la micción matinal, eliminamos aquello que no es bueno a primera hora de la mañana. Por ello, es importante ir a dormir con la digestión hecha para dejar al cuerpo realizar libremente su función de reparación.
  • El cómo comemos determina directamente la cantidad que llegamos a ingerir. Cuando nuestra atención está enfocada en el informe que tengo que presentar o la reunión que tengo que preparar, perdemos de vista los mensajes que emite el cerebro para alertarnos de que estamos saciados. Con lo que acabamos comiendo más cantidad, más estresados y aumentando de peso.

El rendimiento máximo está hecho de nuestros recursos y aquello que hacemos con ellos, es decir, nuestros hábitos. ¡De manera que atiende a tu cuerpo, desarrolla hábitos que te energicen y dile adiós a la morriña después de la comida y a despertarte cansado por las mañanas!

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