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¿Sabías que el consumo de azúcar altera nuestra función hormonal y ésta nos puede causar cáncer u otras enfermedades autoinmunes?

Debido a que el azúcar está muy disponible y a un precio económico, el consumo mundial de azúcar aumenta año tras año pasando de 130 millones de toneladas a 178 millones de toneladas. Este aumento coincide con el aumento del índice de obesidad tanto infantil como adulta.

Los azúcares tienen un significado importante en la dieta; estamos genéticamente programados para buscar alimentos dulces. Estamos expuestos a ese sabor desde bebés a través de la lactancia materna. Por eso, tradicionalmente, este sabor indicaba que una comida era segura para comer. Hoy en día es mucho más fácil la exposición al azúcar que durante el tiempo de nuestros antepasados, agravado por el hecho de que no hemos superado la preferencia por los alimentos dulces.

Además de ofrecer un sabor dulce, el azúcar tiene un propósito funcional en muchos de los alimentos que consumimos. El azúcar alimenta la levadura para permitir que el pan se levante, equilibra el sabor, ayuda a la caramelización, reduce el riesgo de crecimiento microbiano en mermeladas y jaleas y aumenta la humedad en productos horneados. Este aspecto funcional del azúcar es otra razón por la que se agrega a tantos tipos diferentes de alimentos.

Es fácil identificarlo en los productos ya que son aquellos ingredientes que incorporan el sufijo –osa: fructosa, sacarosa, glucosa.  No obstante, hemos de saber si proviene de la química o proviene de la tierra como es el caso de muchas frutas y verduras. Por ello, en episodios de cáncer u obesidad algunos tipos de fruta y verduras no son recomendados por su alto contenido en azúcar, independientemente, de su origen natural.

El consumo medio de azúcar por persona es sobre unas 19 cucharadas de café cuando lo saludable son 6 cucharadas al día. Tan sólo una lata de Coca Cola contiene 9 cucharadas de azúcar y no precisamente del bueno, con lo que nos podemos hacer una idea de porque se sobrepasa el consumo mínimo recomendado.

El azúcar en la sangre, o glucosa en la sangre, se refiere a la cantidad de glucosa que tenemos circulando en nuestra sangre. Tiende a subir después de una comida y durante tiempos de estrés o enfermedad mientras que tiende a disminuir durante los momentos de descanso, cuando las comidas se omiten, y después de un ejercicio extremo. El cuerpo trabaja continuamente para ajustar y regular nuestros niveles de azúcar en la sangre a través del sistema hormonal. Algunos alimentos se digieren y absorben más rápidamente que otros; esto puede causar un fuerte aumento en los niveles de azúcar en la sangre. El azúcar en la sangre continuamente elevado puede conducir al aumento de peso y puede comprometer la salud con el tiempo llevándonos a empobrecer nuestro rendimiento cognitivo y físico.

Los picos de azúcar en la sangre se pueden prevenir consumiendo:

  • granos integrales
  • Frutas, verduras y legumbres ricas en fibra.
  • Comidas que ofrecen un equilibrio de macronutrientes (carbohidratos, proteínas y grasas).

Todo esto ayuda a retrasar la digestión y reducir la cantidad de glucosa a la que nos exponemos. La digestión es una función corporal que requiere una gran inversión energética por nuestra parte que podríamos ahorrar eligiendo los alimentos adecuados.

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