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¿Podemos elegir estar bien?

Cuando hablamos de salud y bienestar lo asociamos a sentirnos bien en general y a que el cuerpo funcione eficientemente, para así poder hacer frente de manera satisfactoria a las actividades de nuestro día a día.

La Organización Mundial de la Salud define la salud como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Por tanto, de acuerdo con esta definición, mantenernos saludables va mucho más allá de la ausencia de enfermedades y está muy relacionado con nuestra salud mental y emocional.

Cuando hablamos de bienestar, no podemos separar el bienestar físico, del mental y del emocional, ya que la salud mental incluye nuestro bienestar emocional, psicológico y social, afectando la forma en que pensamos, sentimos y actuamos ante la vida. 

 

Es mejor prevenir que curar…

Como dice el refrán, es mucho mejor evitar que algo malo suceda antes que tener que solucionarlo una vez que haya pasado. O sea, es mejor tomar las medidas necesarias antes, que no tener que arreglarlo después. En este sentido, cada uno de nosotros tiene una gran responsabilidad en el cuidado de su propia salud.

Además de las pruebas de cribado, cuando correspondan y que juegan un papel importante en la medicina preventiva, hay una serie de acciones sencillas que están bajo nuestro control y que constituyen una apuesta segura que revertirá en la preservación de nuestra salud y en la prevención de enfermedades.

 

7 hábitos de autocuidado para mejorar nuestra salud

La clave está en la incorporación de estos hábitos adaptándolos a nuestro ritmo de vida, de modo que seamos capaces de mantenerlos en el tiempo.

  1. Cuidar la alimentación. Mantener una dieta equilibrada que aporte a nuestro organismo todos los nutrientes que necesita para su correcto funcionamiento tiene un gran impacto en nuestra salud y calidad de vida. En líneas generales, se recomienda comer frutas y verduras variadas, granos integrales, mantener horarios regulares, reducir el consumo de sal y azúcar, sustituir grasas trans y saturadas por las poliinsaturadas y reducir el consumo de alimentos ultra procesados.
  2. Moderar el consumo de alcohol.
  3. No fumar.
  4. Hacer deporte. Practicar diariamente una actividad física moderada. Puede ser caminar a buen ritmo durante 30 minutos ¡No hay excusas!
  5. Mantener una buena higiene personal. Aunque a estas alturas está más que asumido, insistir en el lavado de manos cuando llegamos a casa, antes de comer y si se ha estado en contacto con animales.
  6. Dormir bien. La falta de sueño afecta todas las funciones de nuestro organismo por lo que hay que establecer rutinas que nos ayuden a tener unas horas de sueño suficientes y de calidad.
  7. Ocuparnos de nuestra salud mental. Aunque está en el último puesto de la lista, es fundamental realizar actividades que nos alejen del estrés y de la ansiedad, como tener una afición, la práctica de mindfulness o la meditación.

Elegir bienestar pasa por poner en práctica todos aquellos hábitos que contribuyan a favorecer nuestra salud, tanto física como mental.

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