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¿Sabías que el éxito de estas conversaciones es darle la dirección del encuentro al trabajador?

Mucho se habla en la actualidad sobre alinear objetivos vitales del trabajador con los de la organización, mejorar la experiencia de empleado y fidelizar el buen talento. Pero muy pocos comparten las claves de cómo conseguirlo.

Desde Capital Health queremos compartir nuestro enfoque de cómo conseguir los tres ítems anteriores ofreciendo un espacio de valor al trabajador en el que el protagonista sea él/ella y no se hable exclusivamente de trabajo.

  1. Agenda la reunión adaptándote a las necesidades del trabajador. Si queremos generar un espacio en el que la persona se sienta cómoda, evitemos que esté mirando el reloj porque tenga mucho trabajo o bien entorpezamos su conciliación.
  2. Escojamos un buen lugar. Evitemos despachos o salas de reuniones donde han podido tener lugar tensiones o situaciones difíciles.

Escojamos lugares “limpios”, dentro o fuera del centro.

  1. Hablemos de tus valores. ¿Cuál es el valor más importante en tu vida? ¿Cuál crees que es tu misión de vida? ¿Cuál es tu talento natural? Entendido como aquellas habilidades innatas en cada uno de nosotros.
  2. Hablemos de la parte laboral. ¿Cómo tu puesto de trabajo te ayuda a conseguir tu misión de vida? ¿Cómo aplicas o crees que puedes aplicar tu talento natural? ¿Qué te falta y qué te sobra?
  3. Hablemos del resto de áreas de su vida. Tener en cuenta la ecología y que el trabajador pertenece a un sistema familiar que puede impactar en su horario y funciones es un aspecto diferencial que aumenta el compromiso del trabajador con la empresa.
  4. Redacta conclusiones y compromisos por las dos partes. De nada sirve dar este espacio si la persona no ve que su apertura tenga un impacto o, incluso peor, que juegue en su contra. Cualquiera de las dos opciones no propiciará un segundo encuentro basado en la sinceridad.

En tan sólo una hora podemos hacer que el trabajador se sienta escuchado y “querido” por la organización a la que pertence.

No olvidemos que somos seres sociales que buscamos la aceptación y el “amor” de la manada.

Aprovechemos el espirítu navideño para crear conversaciones y encuentros de valor.

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