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¿Por qué es importante la formación en el ámbito empresarial?

Las personas pasamos una gran parte de nuestra vida trabajando, por lo que la cantidad de horas que un empleado permanece en su puesto de trabajo deben ser recompensadas, no solo por un salario, sino por una serie de retribuciones que fomenten la motivación del trabajador, que al fin y al cabo no es otra cosa que su felicidad.

Las organizaciones más avanzadas en la gestión del talento capacitan a sus empleados. Les ayudan económicamente en el pago de alguna formación o les facilitan asistir a esas formaciones, conscientes de que es crucial para el desarrollo organizacional y alcanzar el éxito ya que es fructífero tanto para los empleadores como para los empleados. Un empleado será más eficiente y productivo si está bien formado y entrenado.

Tres aspectos básicos de la importancia de la formación en la empresa:

La formación de los empleados es el proceso de mejorar sus habilidades, capacidades y conocimientos para realizar un trabajo en particular. El proceso de capacitación moldea el pensamiento de los empleados y conduce a un desempeño de calidad de sus puestos.

  1. Formación y salario emocional. Uno de los factores más demandados por los empleados son los planes de formación, siendo la opción formativa uno de los incentivos más valorados por las nuevas generaciones, muy acostumbradas al uso de las herramientas informáticas y con una disposición muy proactiva para aprender disciplinas nuevas en un escenario de cambio constante.
  2. Desarrollo de competencias. Vivimos en una sociedad que exige una actualización casi continua de nuestros conocimientos para adaptarnos a las circunstancias cada vez más cambiantes del mercado laboral. Esta circunstancia exige un reciclaje formativo por parte de los trabajadores y de los directivos que permita responder ante los muchos desafíos futuros, especialmente el de la digitalización.
  3. Atracción y retención del talento. Uno de los aspectos que más cuidado deben tener las organizaciones para seguir siendo competitivas es el de la formación empresarial. La formación permite que los empleados vayan actualizando sus conocimientos y adquieran nuevas habilidades, con el objetivo de mejorar sus competencias y poder realizar sus funciones dentro de la empresa.

Planes de formación y estrategia empresarial

Un plan de formación está compuesto por un conjunto de acciones destinadas a mejorar las cualidades y habilidades de los empleados de una organización con el objetivo de seguir siendo competitiva, mejorar la productividad empresarial y no quedarse atrás en relación con los competidores y las exigencias del mercado actual.

La formación no se debe limitar a acciones aisladas que solucionen situaciones concretas, sino que es necesaria una estrategia que permita el diseño de un plan de formación continua para así tener una plantilla competitiva.

¿Cómo poner en práctica un plan de formación?

Para que un plan de formación sea efectivo, y permita conseguir los objetivos formativos de la empresa, aconsejamos seguir los siguientes pasos:

  1. Diagnóstico y análisis de la situación. El primer paso es determinar en qué situación se encuentra la empresa: saber cuál es el nivel de conocimientos y habilidades de sus empleados y qué es lo que se necesita para que sean más competitivos y eficientes.
  2. Diseño del plan de formación. Plantear una estrategia de formación que permita que los empleados cumplan con los requisitos exigidos en su puesto de trabajo, teniendo en cuenta la adquisición de conocimiento, desarrollo de actitudes y las nuevas habilidades necesarias.
  3. Implementación de la formación. Es la parte más táctica y concreta de la formación empresarial. Se determina las horas de formación, el momento en que se realiza, contenidos, modalidad, etc.
  4. Evaluación de resultados. Es necesario ver si se han cumplido los objetivos planteados y evaluar tanto los resultados cuantitativos como los cualitativos. Los principales indicadores para estudiar los resultados se centran en el aprendizaje, satisfacción del personal, transferibilidad y ROI, para saber si ha sido rentable realizar la formación, ha servido para la empresa y tener en cuenta mejoras para futuros planes de formación.

La formación continua en la empresa es sinónimo de satisfacción laboral, alto rendimiento y productividad.

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