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¿Tienes la sensación de que tu cerebro está siendo constantemente bombardeado?

Nos movemos en un mundo sobre estimulado que alimenta el estrés e impide que pensemos de manera clara y ordenada.

Nuestro cerebro tiene la capacidad de procesar un volumen considerable de información al mismo tiempo. Esta capacidad es limitada, por lo que descarta buena parte de esa información y prioriza aquella que considera más relevante.

Cuando la cantidad o la intensidad de información exceden la capacidad limitada de procesamiento cognitivo del individuo hablamos de sobrecarga informativa, que provoca parálisis de la capacidad analítica, ansiedad, dudas, disminuye nuestra atención, además de conducir a malas decisiones y conclusiones erróneas.

Sobrecarga informativa, internet y dispositivos electrónicos

Internet atrae y mantiene la atención de las personas a través de las características del contenido multimedia y del diseño y presentación de la información.

Por otro lado, las redes sociales diseñan y controlan las conexiones digitales de los usuarios por medio de algoritmos pensados para crear y mantener necesidades específicas en las personas.

Los teléfonos móviles inducen a realizar acciones de verificación constante, buscando notificaciones u otro tipo de información entrante. Durante este proceso, en el cerebro se segrega dopamina, un neurotransmisor relacionado con el placer.

Algunas investigaciones indican que la mera presencia de un teléfono inteligente, aunque esté apagado o en silencio, puede ocupar recursos cognitivos que de otro modo estarían disponibles para otras tareas. En un experimento realizado con personas que tenían el teléfono móvil en otra habitación, se observó que obtuvieron mejor rendimiento en las pruebas cognitivas de memoria de trabajo e inteligencia fluida con respecto a quienes tenían el teléfono a la vista, aunque estuviera apagado.

Iniciativas para evitar la sobrecarga informativa como tendencia de bienestar

Las empresas tienen cada vez más una mayor conciencia de la importancia del bienestar y de todo lo que está relacionado con la salud mental de sus empleados. 

Son muchas las organizaciones que ya están trabajando en cómo reducir esta sobrecarga que llega a los empleados a través de un exceso de reuniones, del envío de mensajes fuera del horario de trabajo o del bombardeo de comunicados internos, para garantizar que los empleados recuperen la capacidad de concentración y reducir el nivel de estrés. Algunas iniciativas para paliar los efectos negativos de una sobrecarga informativa son:

  • Crear espacios libres de estímulos.
  • Poner en manos de los empleados técnicas y herramientas que les ayuden a mantener la capacidad de concentración en un entorno hiperconectado.
  • Implementar programas meditación y mindfulness.
  • Cursos de gestión del tiempo.
  • Desalentar el envío de mails fuera del horario de trabajo.
  • A nivel individual, ser responsables de la cantidad y el tipo de información que recibimos y consumimos, aprendiendo a filtrar, a limitar y a desconectar.

Para disminuir los efectos de la sobrecarga informativa es necesario mejorar la gestión de nuestros propios recursos cognitivos y comprender su relación con la tecnología.

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