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¿Sabes cómo hacer frente a la fatiga pandémica y por qué es importante?

El Covid-19 se ha convertido en uno de los principales factores de estrés para gran parte de la población mundial, debido a los grandes cambios que ha ocasionado en nuestra vida laboral, económica, familiar y social. Todos estos cambios, sostenidos en el tiempo de manera prolongada, precisan una adaptación rápida para evitar los efectos negativos que el estrés, la ansiedad y las emociones sin regular, pueden dejar en nuestra salud física y mental.

Esta fatiga específica de tiempos de pandemia se caracteriza porque podemos sentir estrés, apatía, desmotivación y un profundo cansancio físico que se traduce en una gran falta de energía.

Al cansancio derivado del agotamiento que está creando la hipervigilancia para evitar caer enfermos, hay que sumar la situación económica y la incertidumbre generalizada en la que vivimos o la privación de libertad derivada de los confinamientos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), ha bautizado a estos problemas emocionales y adaptativos a la nueva realidad, como “Fatiga Pandémica”.

 

Qué es la fatiga pandémica y por qué es importante

La fatiga pandémica es descrita por la OMS como “la desmotivación para seguir las conductas de protección recomendadas que aparece de forma gradual en el tiempo y que está afectada por diversas emociones, experiencias y percepciones, así como por el contexto social, cultural, estructural y legislativo”.

Después de casi un año luchando contra el coronavirus, muchos de nuestros hábitos han cambiado, al punto de que, lo que hace menos de un año nos parecía normal, ahora nos parece extraordinario.

 

¿Cómo podemos gestionar nosotros la fatiga pandémica?

Ante esta situación, el bienestar debe ser una prioridad. Necesitamos focalizarnos en lo que depende de nosotros y, al igual que nos cuidamos físicamente cuando nos ponemos mascarillas o atendemos las normas de seguridad, tenemos que prestar especial cuidado a nuestro bienestar en general. Estas son nuestras tres recomendaciones básicas:

  1. Potencia tu cuidado físico. Establece rutinas de ejercicios, aunque sean sencillas, disfruta de una buena alimentación y, si es posible, pasea diariamente para tomar algo de sol, que es una de las fuentes más importantes de vitamina D.
  2. Infórmate lo justo. Los telediarios, la prensa, las redes sociales… el coronavirus está en cada paso que damos. Elige cómo y cuándo informarte, evitando recibir constantemente mensajes que te desgasten y buscando momentos de desconexión.
  3. Realiza actividades agradables. Estas son la base del estado de ánimo. Busca actividades sencillas, que no requieran mucho esfuerzo y que puedas hacer todos los días. Puede ser recuperar una afición, leer, jugar, reírnos y, aunque sea de manera virtual, compartir un tiempo agradable con nuestros amigos y con nuestros seres queridos.

Ahora más que nunca debemos continuar con la prevención y fomentar hábitos saludables que favorezcan nuestro bienestar.

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