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¿Por qué no se cumplen los propósitos de Año Nuevo?

Avanza diciembre y conforme van pasando los días, vamos repasando mentalmente cuáles serán nuestros propósitos para el nuevo año.

Con mucha ilusión, en enero hacemos nuestra lista que, generalmente, incluye propósitos comunes como dejar de fumar, ir al gimnasio, bajar de peso, comer sano, leer más… pero en febrero se ha esfumado la motivación y, sin darnos cuenta, hemos vuelto a nuestros hábitos de siempre.

Porque los propósitos de Año Nuevo, en realidad, son hábitos que queremos cambiar o hábitos saludables que queremos incorporar a nuestra vida. Pero, a la hora de la verdad, está demostrado que la mayoría de estos buenos propósitos finalmente no se cumplen.

El Top 10 de los propósitos de Año Nuevo

Aunque los propósitos cambian dependiendo del rango de edad, esta lista incluye los más recurrentes y seguro que alguno de ellos ha estado en la tuya:

  1. Hacer ejercicio
  2. Dejar de fumar
  3. Aprender algo nuevo
  4. Perder peso y hacer dieta
  5. Comer saludablemente
  6. Ahorrar más dinero
  7. Pasar más tiempo con la familia
  8. Viajar a nuevos lugares
  9. Sentir menos estrés
  10. Beber menos alcohol

Es posible que año tras año la lista se repita, pensando que este año sí lo conseguirás. Pero, de acuerdo con un estudio realizado hace unos años por el psicólogo Richard Wiseman, sólo el 12% de las personas consigue lo que se propone cada vez que el calendario señala el inicio de un nuevo año.

¿Por qué es tan difícil cumplirlos?

Estas son las principales causas:

  • Son poco realistas o inalcanzables
  • Muchos propósitos al mismo tiempo
  • Propósitos poco específicos
  • No tenemos claro por qué nos los propusimos
  • No diseñamos un buen plan para lograrlo

¿Cómo podrías cumplirlos este año?

Un plan diario que te lleve a cumplir la meta es crucial. Este plan te ayudará a ser constante, en especial si los propósitos son hábitos que quieres implantar en tu vida.

En 1960, el cirujano plástico Maxwell Maltz, definió la duración de 21 días para crear un hábito. Posteriormente se ha visto que las neuronas no son capaces de asimilar de forma completa un nuevo comportamiento en este tiempo y que corremos el riesgo de abandonar de forma prematura sólo con 21 días de entrenamiento. En estudios posteriores realizados por la University College de Londres descubrieron que, como media, en realidad son necesarios 66 días para incorporar una nueva conducta en nuestra rutina y hacer que se mantenga. También descubrieron que dejar un día de seguir la conducta no es perjudicial para el objetivo a largo plazo.

Con esto queremos decir que es importante la insistencia, la perseverancia y el interés por mantener el hábito. Para ser eficaz, te recomendamos estos sencillos pasos que te ayudarán en el proceso para conseguir tu objetivo final:

  1. Empieza con un solo propósito.
  2. Escríbelo en un papel y escribe tu porqué.
  3. Convierte tu propósito en una acción fácil de lograr y crea un plan. Hazte la pregunta ¿Qué acción puedes hacer ahora mismo para empezar?
  4. Convierte esa acción en algo aún más sencillo y fácil de lograr. ¿Crees que podrías ser constante en la realización de esa acción incluso en los peores días?
  5. Empieza hoy mismo y sé constante. No aplaces el inicio.

Las listas de buenos propósitos son una oportunidad para reafirmar nuestros compromisos personales y ajustarlos a nuevos escenarios.

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